De la frustración a la calma.
- Andrea Gelvez

- 4 ago
- 2 min de lectura
"Pensábamos que los berrinches eran un problema de conducta… hasta que descubrimos que eran una forma de pedir ayuda."

Antes
"Cada salida al supermercado terminaba en un berrinche. La hora de dormir era una batalla y cualquier cambio en la rutina provocaba llanto, gritos y mucha frustración. Sentíamos que nada de lo que hacíamos funcionaba. Queríamos pasar de la frustración a la calma"
Como muchos padres, esta familia comenzó a pensar que su hijo era desafiante, caprichoso o que simplemente buscaba llamar la atención.
Cada día terminaba con agotamiento, culpa y una pregunta constante:
"¿Por qué se comporta así?"
Durante el proceso
En las primeras sesiones comprendimos que los berrinches no eran el problema.
Eran la forma que tenía este niño de expresar emociones para las que aún no contaba con herramientas.
Aplicando el Método CALMA, la familia aprendió a:
🌱 Identificar qué había detrás de cada berrinche.
🌱 Diferenciar una necesidad emocional de un comportamiento que requería un límite.
🌱 Acompañar las emociones sin reforzar conductas inadecuadas.
🌱 Establecer límites claros desde la calma y la conexión.
🌱 Crear rutinas que brindaran mayor seguridad.
Poco a poco dejaron de preguntarse:
"¿Cómo hago para que deje de llorar?"
Y comenzaron a preguntarse:
"¿Qué necesita mi hijo para sentirse comprendido?"
De la frustración a la calma: Hoy
Los berrinches no desaparecieron de un día para otro.
Pero dejaron de controlar la vida familiar.
Hoy los padres saben cómo actuar cuando aparecen, entienden mejor las emociones de su hijo y cuentan con herramientas para acompañarlo sin perder la calma.
La diferencia más grande no fue únicamente el cambio del niño.
Fue el cambio en la forma de comprenderlo.
"Descubrimos que nuestro hijo no necesitaba padres perfectos. Necesitaba adultos que supieran acompañarlo mientras aprendía a gestionar sus emociones."
⭐⭐⭐⭐⭐
Familia de un niño de 5 años
Lo que esta historia nos enseña
✔ Los berrinches no siempre son un acto de desobediencia.
✔ Comprender una emoción no significa permitir cualquier conducta.
✔ Los límites y la conexión pueden ir de la mano.
✔ Los cambios más duraderos comienzan cuando cambia la mirada del adulto.
¿Te identificas con esta historia?
Si en tu familia los berrinches se han convertido en una fuente constante de estrés, recuerda que detrás de cada comportamiento puede haber una necesidad que aún no ha sido comprendida.
Con el acompañamiento adecuado, es posible transformar los conflictos cotidianos en oportunidades para fortalecer el vínculo y enseñar nuevas habilidades.
Un abrazo enorme.



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